ADMINISTRACIÓN PÚBLICA

Sistemas geotermicos

Gran parte de la radiación solar es absorbida directamente por el suelo. Gracias a toda esta energía y a la elevada inercia térmica que presentan la mayoría de los terrenos, la temperatura a partir de cierta profundidad se mantiene prácticamente constante durante todo el año. Aunque esta temperatura puede varía según las características del terreno y la radiación local, es bastante elevada debido a las óptimas condiciones climáticas de nuestro país (aproximadamente 15ºC).

Es posible aprovechar esta energía mediante la utilización de una bomba de calor y un sistema de captación o intercambiador geotérmico adecuado. La bomba de calor se encarga de transferir el calor del suelo a un acumulador de ACS o un sistema de calefacción (modo calor) o el calor del interior de la vivienda al suelo durante el verano (modo frío).

El rendimiento energético de un sistema de climatización de estas características puede llegar a ser de un 450% en modo calor y del 550% en modo frío. Esto es posible gracias a que no se genera todo el calor, sino que la mayor parte sólo es transferido de una fuente a otra, bajo unas condiciones de trabajo óptimas.

El diseño y dimensionado del sistema de captación es crucial para el bueno funcionamiento de la instalación y puede ser vertical o horizontal, dependiendo de las características del terreno y de la tipología de la demanda. Únicamente si consideramos todos estos aspectos correctamente, será posible reducir al máximo los costes de perforación, asegurando la potencia necesaria y evitando posibles saturaciones del terreno.

Actualmente estamos desarrollando sistemas geotérmicos combinados con otras fuentes energéticas, como puede ser la energía solar térmica. De esta forma es posible aprovechar al máximo las ventajas de cada una de estas fuentes renovables, ahorrando el consumo de energía primaria y reduciendo las emisiones de CO2.

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